Hosting compartido, VPS o gestionado: cómo elegir el hosting para tu web
Diferencias entre hosting compartido, VPS, hosting gestionado y plataformas para aplicaciones. Qué tipo de web encaja en cada uno y qué revisar antes de contratar.
Por el equipo de Voriam Technologies2 min de lectura
El hosting es el ordenador, siempre encendido y conectado a internet, donde vive tu web. Hay muchos tipos y nombres, y los precios van de casi gratis a cientos de dólares al mes. La buena noticia es que la elección se reduce a dos preguntas: qué tipo de web tienes y cuánto quieres encargarte tú del servidor.
Hosting compartido
Tu web comparte un servidor con cientos de webs más. Lo gestiona el proveedor y tú subes los archivos o instalas WordPress desde un panel.
- Bueno para: webs informativas, blogs y WordPress pequeños.
- Limitaciones: recursos compartidos (si otra web del servidor tiene un pico, lo notas), poco control y normalmente solo PHP. Las aplicaciones en Node.js o Python suelen quedar fuera.
VPS (servidor privado virtual)
Un servidor virtual con CPU, memoria y disco reservados para ti, y acceso total como administrador.
- Bueno para: quien sabe administrar Linux y quiere control total o varios proyectos en un mismo servidor.
- Limitaciones: tú instalas y mantienes todo: sistema operativo, servidor web, certificados, firewall, actualizaciones de seguridad y copias de seguridad. Un VPS barato sin mantenimiento es un riesgo.
Hosting gestionado para aplicaciones
Recursos dedicados como en un VPS, pero el proveedor se encarga de la infraestructura. Tú despliegas tu aplicación (Node.js, Python, PHP, una web estática) desde un panel y el resto está resuelto.
- Bueno para: webs hechas a medida, tiendas, APIs, paneles y equipos que prefieren dedicar su tiempo al producto y no al servidor.
- Limitaciones: algo menos de libertad que un VPS puro y un precio algo mayor que el compartido.
Webs estáticas
Si tu web es solo HTML, CSS y JavaScript generados de antemano (una landing, un portafolio, una web hecha con Astro o Vite), puede servirse desde casi cualquier sitio con muy pocos recursos. Lo importante en ese caso es que tenga HTTPS, un buen rendimiento y que puedas desplegar cambios fácilmente.
Qué revisar antes de contratar
- Recursos garantizados: CPU, RAM y disco reales, no "ilimitados". El tráfico ilimitado casi siempre tiene letra pequeña.
- Tipo de disco: SSD o NVMe. Marca una gran diferencia en bases de datos.
- Copias de seguridad: con qué frecuencia, cuántos días se guardan y si puedes restaurarlas tú.
- HTTPS incluido y renovación automática del certificado.
- Ubicación del servidor: cuanto más cerca de tus visitantes, menos latencia.
- Soporte: por qué canal, en qué idioma y en qué horario. Prueba a escribirles antes de contratar.
- SLA de disponibilidad: qué uptime garantizan y qué pasa si no lo cumplen. Lo explicamos en qué es un SLA y qué uptime necesitas.
Resumen
| Si tu web es… | Te conviene |
|---|---|
| Un blog o WordPress sencillo | Hosting compartido de calidad |
| Una aplicación a medida (Node, Python, PHP moderno) | Hosting gestionado para aplicaciones |
| Varios proyectos y sabes administrar Linux | VPS |
| Una landing o portafolio estático | Hosting estático o gestionado básico |
